También conocido como: Fístula dental, Fístula, Fístula gingival
El tracto fistuloso (latín: fistula) es un conducto patológico en la encía o en el hueso a través del cual se drenan los productos inflamatorios (exudado) del foco de inflamación en la raíz del diente hacia el exterior. Se trata de un conducto de drenaje peculiar creado por el cuerpo para reducir la presión dentro del foco de inflamación.
Una fístula se forma cuando una inflamación purulenta en el ápice de la raíz (absceso) rompe la placa cortical de la mandíbula y penetra bajo la membrana mucosa. Aparece una abertura específica (orificio del tracto fistuloso) en la encía, a menudo con secreción purulenta. La aparición de una fístula suele ir acompañada de una reducción del dolor agudo a medida que disminuye la presión en el foco. El tracto fistuloso desde el foco patológico alrededor de la raíz del diente puede abrirse no solo en la encía, sino también en el seno maxilar, en la cavidad nasal o en la piel de la cara o del cuello.
La presencia de una fístula es un indicador fiable de necrosis de la pulpa y destrucción ósea crónica (periodontitis apical). Una fístula no puede sanar por sí sola hasta que se elimine la causa, la infección dentro del diente. El tratamiento requiere un procesamiento exhaustivo de los conductos radiculares o, en casos avanzados, la extracción del diente.
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