La orofaringe (lat. pars oralis pharyngis) es la parte media de la faringe, situada detrás de la cavidad oral. Superiormente, está delimitada por el paladar blando, que la separa de la nasofaringe, y se extiende inferiormente hasta el nivel de la epiglotis, donde se continúa con la hipofaringe.
La característica clave de la orofaringe es su función como punto de cruce de las vías respiratorias y digestivas. A través de ella transitan tanto el aire inhalado, que se dirige hacia la laringe, como el bolo alimenticio, que pasa desde la cavidad oral hacia el esófago.
Anteriormente, la orofaringe se comunica con la cavidad oral a través del istmo de las fauces, el cual está delimitado por los arcos palatinos. En sus paredes laterales, dentro de las fosas tonsilares —delimitadas por los arcos palatogloso y palatofaríngeo— se alojan las amígdalas palatinas: las mayores acumulaciones de tejido linfoide en la faringe.
La orofaringe también incluye la base de la lengua con la amígdala lingual en su superficie, el paladar blando con la úvula y la pared posterior faríngea. Junto con la amígdala faríngea y las amígdalas tubáricas de la nasofaringe, las estructuras de la orofaringe constituyen el anillo linfático de Waldeyer, que desempeña una función inmunológica fundamental. La mucosa de la orofaringe está revestida por un epitelio escamoso estratificado no queratinizado, resistente al impacto mecánico de los alimentos.
La orofaringe es la localización frecuente de patologías inflamatorias y oncológicas. Su examen (faringoscopia) es un componente obligatorio de la evaluación clínica de rutina realizada tanto por el médico general como por el otorrinolaringólogo.
Principales patologías de la orofaringe:
El dolor de garganta es el síntoma principal de las enfermedades de la orofaringe. Es importante distinguir entre la faringitis viral y la amigdalitis bacteriana, ya que esta última requiere la prescripción de antibióticos para prevenir complicaciones sistémicas (fiebre reumática, glomerulonefritis). Las escalas clínicas, como la escala de McIsaac, ayudan a evaluar la probabilidad de una infección estreptocócica. Un dolor intenso unilateral, la asimetría orofaríngea y la dificultad para abrir la boca (trismo) son característicos de un absceso periamigdalino, que requiere drenaje quirúrgico inmediato. Cualquier lesión ulcerosa o induración de larga evolución en la orofaringe de un paciente adulto constituye una indicación absoluta de biopsia para descartar un proceso oncológico.
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