La fístula perilinfática (del latín: fistula perilymphatica) es una conexión patológica que consiste en una ruptura o defecto en las membranas que separan el oído interno lleno de perilinfa de la cavidad timpánica del oído medio. Lo más frecuente es que el defecto se localice en la zona de la ventana coclear (ventana redonda) o en la ventana vestibular (ventana oval).
Este defecto provoca una fuga de perilinfa desde el oído interno hacia el oído medio. La pérdida de líquido y los cambios de presión en el oído interno provocan una disfunción tanto del analizador auditivo como del vestibular, causando síntomas característicos, a menudo episódicos.
Una fístula se produce cuando hay un cambio repentino de presión entre el oído interno y el medio, lo que provoca la rotura de una de las membranas.
Las principales causas incluyen las siguientes:
La fisiopatología de los síntomas está relacionada con el hecho de que la fuga de perilinfa y la pérdida de la estanqueidad del laberinto lo hacen sensible a cambios de presión externos que normalmente no deberían afectar su función.
El cuadro clínico de la fístula perilinfática se caracteriza por una combinación de trastornos auditivos y vestibulares, que son de naturaleza fluctuante (variable).
Síntomas principales:
El diagnóstico de fístula es difícil. Se basa en quejas características y datos de exámenes vestibular y audiológico. El estándar de oro para el diagnóstico es la timpanotomía diagnóstica: una revisión quirúrgica de la cavidad timpánica con búsqueda visual directa del lugar de fuga de perilinfa.
El tratamiento puede ser conservador (reposo estricto en cama, exclusión del esfuerzo físico) o quirúrgico: timpanotomía con cierre plástico del defecto (taponamiento) utilizando un fragmento de fascia o tejido adiposo.
Debido a la similitud de los síntomas, la fístula perilinfática es una «gran imitadora» de otras enfermedades del oído interno. En primer lugar, debe diferenciarse de la enfermedad de Ménière, que también se caracteriza por episodios de mareo, tinnitus y pérdida auditiva fluctuante. A diferencia de la enfermedad de Ménière, los síntomas de la fístula suelen desencadenarse por la actividad física, el esfuerzo o los cambios de presión. Asimismo, se realiza un diagnóstico diferencial con la neuronitis vestibular, el vértigo postural paroxístico benigno (VPPB) y el síndrome de dehiscencia del canal semicircular superior.
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