El esmalte dental (latín: enamelum) es el recubrimiento protector externo de la corona del diente. Es el tejido más duro y mineralizado del cuerpo humano, compuesto por un 96 o 97 % de sustancias inorgánicas, principalmente cristales de hidroxiapatita.
La unidad estructural del esmalte es el prisma del esmalte, que le proporciona su excepcional dureza. Dado que el esmalte carece de células vivas, vasos sanguíneos y nervios, no posee capacidad de regeneración biológica. El estado del esmalte depende críticamente del equilibrio ácido-base de la saliva: cuando el pH cae por debajo de la marca crítica de 5,5, comienza el proceso de disolución de cristales.
El esmalte actúa como la primera barrera contra la infección. La presencia de daños abre el camino a las bacterias hacia la dentina, que está menos protegida. Dado que el esmalte carece de terminaciones nerviosas, las etapas iniciales de su destrucción ocurren sin dolor, lo que hace necesarias las revisiones periódicas para el diagnóstico temprano de caries.
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