El ápice del diente (latín apex dentis) es la punta anatómica de la raíz del diente. Esta zona es la zona de transición de la cavidad pulpar al tejido periodontal y es de interés clave para el tratamiento endodóntico.
En la zona del ápice hay una gran abertura apical por la que pasan los vasos sanguíneos y las fibras nerviosas de la pulpa. Es en la zona apical de la raíz donde comienza la periodontitis apical: cuando la pulpa muere, la infección penetra en los tejidos periodontales a través del ápice, provocando el desarrollo de un granuloma, absceso o quiste apical.
En la anatomía del ápice se distinguen tres estructuras: el ápice radiológico (ápice propiamente dicho), la gran abertura apical y la constricción apical (estrechamiento apical). Se considera que el nivel fisiológico para el tratamiento y la obturación del conducto radicular es la constricción apical, es decir, la zona con el diámetro más pequeño del conducto radicular.
Entre éste y el gran foramen apical, el conducto tiene forma de embudo y es de difícil acceso para el tratamiento. A menudo, el foramen apical está desplazado respecto al eje radicular, por lo que el ápice radiológico y la constricción apical no suelen coincidir.
Para que el tratamiento endodóntico tenga éxito, el médico debe determinar con precisión la posición de la constricción apical. El conducto debe rellenarse estrictamente hasta este límite. Si el material no se lleva hasta la constricción apical, las bacterias pueden permanecer en el conducto, y si el material se desplaza más allá de la estructura, puede causar una irritación crónica de los tejidos periodontales.
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