Rinitis: síntomas, etapas, diagnóstico y tratamiento
Afanasyeva D.Otorrinolaringólogo, MD
20 min leer·abril 14, 2025
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La rinitis es una inflamación de la mucosa de la cavidad nasal. La enfermedad presenta síntomas generales, independientemente de la causa, como congestión nasal y rinorrea (secreción nasal), y síntomas específicos característicos de determinados tipos de rinitis.
Cavidad nasal (en sección)
Clasificación de la rinitis
Rinitis aguda:
Fase 1 de irritación seca;
Secreción serosa en estadio 2;
Etapa 3 de secreción purulenta serosa.
Rinitis crónica:
Infeccioso;
Alérgico;
Hipertrófica;
Vasomotora;
Atrófica;
Ozena.
Etiología
Rinitis aguda : inflamación de la mucosa de la cavidad nasal que no dura más de 12 semanas, causada por virus o bacterias que se introducen en la superficie del epitelio, lo que desencadena una reacción patológica. Esta enfermedad no es específica. Virus que suelen causar rinitis aguda: adenovirus, rinovirus, virus RS, virus de la gripe y parainfluenza. Entre las bacterias que provocan la inflamación de la mucosa nasal, hay estreptococos y estafilococos, neumococos. La rinitis aguda puede ser la manifestación inicial de enfermedades específicas como el sarampión, la escarlatina, la difteria o la infección meningocócica. Para el desarrollo del proceso patológico, además de la presencia de microflora patógena, son necesarios cambios en la mucosa, como sequedad y costras, una disminución de la inmunidad general o local, la presencia de infecciones crónicas en fase de descompensación.
Se considera inflamación crónica a la inflamación de más de 12 semanas, cuando el curso de la rinitis aguda durante este periodo pasa a infecciosa crónica, por lo que los agentes causantes en estas enfermedades son los mismos. También esta forma de rinitis puede acompañar a enfermedades infecciosas como la sífilis, la tuberculosis, la histoplasmosis, la blastomicosis, la lepra y otras; estas patologías se tratarán con más detalle en los apartados correspondientes.
La rinitis alérgica se produce cuando la mucosa se expone a cualquier alérgeno. Los más comunes son el pelo de las mascotas, los ácaros del polvo, el polen de las plantas y los hongos del moho. Cuando la mucosa se expone a alérgenos, se desarrolla una respuesta inmunitaria mediada por IgE con liberación de mediadores inflamatorios que desencadenan reacciones patológicas. Existe una predisposición hereditaria y una tendencia general a la atopia. La rinitis alérgica también puede ser una manifestación de una infestación parasitaria, como la giardiasis, más frecuente en niños, que se explica patogenéticamente por una sensibilización general del organismo.
La rinitis hipertrófica suele desarrollarse como consecuencia de trastornos respiratorios nasales de carácter postraumático o de inflamación crónica de la cavidad nasal o de los senos paranasales.
La rinitis vasomotora se produce con una violación de los procesos neuro-reflejos, aumenta la hipersensibilidad a diversos estímulos.
La rinitis vasomotora incluye:
Medicación (debido al uso prolongado de descongestionantes nasales);
Hormonales (en mujeres embarazadas debido al aumento de progesterona, en pacientes con enfermedad tiroidea);
Medicación (si tomas AINE, aspirina, antihipertensivos, inhibidores de la ECA, b-adrenobloqueantes, psicofármacos, etc.);
Ocupacional (en contacto con polvo, lana, serrín);
Estas formas de rinitis tienen etiologías diferentes, pero manifestaciones clínicas y patomorfológicas similares. El diagnóstico se realiza sobre la base de una anamnesis cuidadosamente recogida y el establecimiento del factor causal.
Rinitis vasomotora (cavidad nasal izquierda en sección) – Modelo 3D
La etiología de la rinitis atrófica no se conoce del todo. Algunos autores atribuyen las causas de la enfermedad a malas condiciones ambientales (aire seco, polvo), traumatismos o intervenciones quirúrgicas en la cavidad nasal, trastornos del aseo nasal, enfermedades autoinmunes, cambios hormonales (menopausia, envejecimiento) y carencias de micronutrientes (sobre todo hierro) y vitaminas.
La ozena, o rinorrea pruriginosa, es un caso especial de rinitis atrófica. El agente causal es la bacteria Klebsiella ozaenae, pero para el desarrollo de la enfermedad, además de la microflora patógena, son necesarios factores predisponentes como focos de infección crónica en la cavidad nasal o en los senos perinasales, alteración de la aerodinámica, sequedad y presencia de microfisuras.
Anatomía
La rinitis aguda se desarrolla en 3 fases, sucesivas entre sí. La fase 1 de la irritación seca se caracteriza por hiperemia y sequedad de la mucosa; esta fase dura de varias horas (más a menudo) a varios días.
Rinitis aguda, fase 1 de irritación seca – Modelo 3D
La fase de secreción serosa se caracteriza por hiperemia e hinchazón de la mucosa, su plenitud y pequeños focos de hemorragias submucosas (petequias), aumento de la producción de moco.
Rinitis aguda, fase de secreción serosa – Modelo 3D
A los 4-5 días del inicio de la enfermedad, la secreción se vuelve mucopurulenta debido a la hiperproducción de linfocitos y epitelio rechazado. En caso de evolución favorable, al cabo de 7-10 días se produce una resolución de la inflamación.
La rinitis infecciosa crónica se caracteriza por cambios inespecíficos como hiperemia de la mucosa, plenitud de los conchae nasales e hiperplasia de las células bocaloides con aumento de la producción de secreciones.
La rinitis alérgica se caracteriza por palidez de la mucosa con un tinte cianótico e hinchazón marcada de las conchas nasales, abundante secreción mucosa clara. A menudo, la rinitis alérgica se combina con una rinosinusitis polipoide crónica, en cuyo caso la rinoscopia revela una mucosa alterada por poliposis o pólipos.
En la rinitis hipertrófica , lo más frecuente es encontrar un exceso de tejido óseo de la concha nasal inferior en toda su longitud. Menos frecuentes son las formas vasculares y fibróticas, en las que hay proliferación de vasos sanguíneos o tejido conjuntivo en el espesor de las conchas nasales.
La rinitis vas omotora se caracteriza morfológicamente por vasos sanguíneos llenos del tejido cavernoso de las fosas nasales, se vuelven de color azul púrpura, engrosados, el lumen de las fosas nasales se estrecha raramente, aumenta el número de células bocaloides. Si se altera el sistema parasimpático, hay hiperproducción de mucosidad; si se altera el sistema simpático, hay hinchazón y congestión nasal.
En la rinitis atrófica en la cavidad nasal se encuentra un gran número de costras, mucosa rosa pálida adelgazada, mate, «apergaminada», con escasa secreción seroso-mucosa. Con la progresión de la enfermedad, los procesos atróficos afectan al nervio olfatorio y a los vasos sanguíneos de la mucosa.
La ozena se caracteriza por los mismos cambios que la rinitis atrófica, pero con la progresión del proceso, se destruyen los tejidos profundos, incluida la parte ósea de las conchas nasales debido a los osteoclastos, los vasos sanguíneos se obliteran y cicatrizan. El número de células bocaloides está muy reducido, los cilios están ausentes, por lo que la depuración mucociliar no funciona, las fosas nasales están dilatadas debido a la deficiencia de tejido de la concha nasal. La descomposición de los tejidos contribuye a la producción de un olor fétido. La rinoscopia revela una cavidad nasal patológicamente ancha, la pared posterior de la nasofaringe es claramente visible. Costras de color gris verdoso que recubren abundantemente la cavidad nasal, formando los llamados cilindros.
Síntomas de las manifestaciones de la rinitis
La rinitis aguda comienza con una pronunciada dificultad para respirar, estornudos, ardor en la nariz, que corresponde a la 1ª fase, hay síntomas generales: dolor de cabeza, aumento de la temperatura corporal hasta valores subfebriles o febriles. En la transición a la siguiente fase se une una abundante secreción mucosa, que en contacto con la piel de la zona del triángulo nasolabial provoca su maceración, debido a su composición química. La congestión nasal empeora, aparece lagrimeo, algunos pacientes notan congestión en los oídos.
Animación 3D – Rinitis aguda: Fase 2 secreción serosa
Al pasar al estadio 3, la secreción nasal adquiere un color amarillo verdoso, se vuelve más espesa y disminuye la congestión. En cualquiera de los estadios, puede aparecer dolor en la proyección de los senos debido al desarrollo de un marcado edema mucoso en los propios senos y en los lugares de su salida a la cavidad nasal.
Rinitis aguda, estadio 3 secreción purulenta serosa – Modelo 3D
La rinitisinfecciosa crónica es una enfermedad letárgica en la que los pacientes notan dificultad en la respiración nasal y secreción mucosa o mucopurulenta persistente de olor desagradable, a veces acompañada de cefaleas o anosmia.
La rinitis alérgica se caracteriza por una secreción serosa abundante al contacto con el alérgeno, estornudos, picor y congestión nasales, y signos de conjuntivitis alérgica con lagrimeo y picor de ojos. Las molestias anteriores se manifiestan directamente por el contacto con el alérgeno. Clínicamente, la rinitis alérgica se divide en estacional y de todo el año, persistente e intermitente, leve y moderada. La rinitis estacional se produce una o varias veces al año y suele estar asociada a la floración de ciertas plantas, mientras que la rinitis de todo el año es constante y se asocia más a menudo a alérgenos domésticos (ácaros del polvo, pelo de animales domésticos, etc.). La rinitis intermitente se produce hasta 4 días a la semana o hasta 4 semanas al año, mientras que la rinitis persistente se caracteriza por la continuidad.
La rinitis leve no se caracteriza por alteraciones del sueño y de la actividad general, mientras que en el caso de la rinitis moderada y grave, por el contrario, las molestias pronunciadas alteran el ritmo de vida habitual, afectan negativamente al sueño y al rendimiento. Hay que destacar la estrecha relación entre la rinitis alérgica y el asma bronquial, debido al mecanismo patogenético común. La rinitis alérgica se considera un factor de riesgo en el desarrollo del asma bronquial. Está demostrado que sin un tratamiento adecuado de las manifestaciones nasales alérgicas, el curso del asma bronquial se agrava significativamente. También existe una conexión entre esta patología y la atopia. Se manifiesta con mayor frecuencia en la infancia.
La rinitis hipertrófica se caracteriza por una marcada dificultad persistente en la respiración nasal, ronquidos y, con menos frecuencia, anosmia.
La rinitisvasomotora se caracteriza por un carácter intermitente de las manifestaciones clínicas, picor nasal periódico, estornudos, congestión nasal y secreción acuosa o mucosa, que con mayor frecuencia fluye por la pared posterior. Los pacientes notan la aparición de molestias ante cambios de temperatura o de humedad del aire, posición del cuerpo en el espacio (empeoramiento pronunciado tumbado de lado), aumento de la tensión arterial, olores fuertes, etc. Suele manifestarse en la edad adulta.
Los pacientes con rinitis atrófica se quejan de sequedad y picor en la cavidad nasal, dificultad para respirar, a pesar de los conductos nasales patológicamente anchos, el llamado síndrome de la «nariz vacía», costras mal desprendidas, tras cuya eliminación no hay alivio, y en algunos casos pueden producirse hemorragias nasales. A medida que avanza el proceso, se afectan los nervios olfativos y se desarrolla anosmia, puede perforarse el tabique nasal y producirse hemorragia nasal. Como la ozena es una subespecie de la rinitis atrófica, todas las molestias anteriores también serán características de ella. Un rasgo distintivo es la presencia de un olor fétido persistente procedente de la nariz, que los propios pacientes no sienten, debido al cual los demás intentan evitar comunicarse con ellos, en relación con lo cual los pacientes sufren un estado mental. Cuando se intenta quitar las costras, éstas son rechazadas por los yesos, la hemorragia es débil. La sintomatología general incluye dolor de cabeza, marcada debilidad y fatiga.
Diagnóstico de la rinitis
Una exploración general (otorrinolaringoscopia) es suficiente para diagnosticar una rinitis aguda o crónica en la mayoría de los casos. Evalúa la naturaleza de las molestias, el estado de la mucosa y la secreción, recoge una anamnesis completa. Con un curso prolongado, sin efecto del tratamiento y la presencia de dolor en la proyección de los senos paranasales se recomienda la radiografía de los senos.
En la rinitis infecciosa crónica, se realiza un cultivo bacteriológico de la secreción nasal para identificar el agente causal y determinar la sensibilidad a los fármacos antibacterianos.
Para diagnosticar la rinitis alérgica se utilizan distintas pruebas, según las instalaciones de la clínica. El rinocitograma con determinación cuantitativa de eosinófilos en la mucosidad nasal ha perdido su valor en la actualidad debido a una sensibilidad incierta, ya que. La ausencia de eosinófilos no significa que no haya enfermedad, y también puede haber presencia de eosinófilos en pacientes con rinitis no alérgica. El método más habitual son diversas pruebas cutáneas (escarificación, pruebas de punción, etc.) en las que se aplica el alérgeno sobre/bajo la piel y, al cabo de cierto tiempo, se registra una reacción en el lugar de contacto. «El patrón oro para el diagnóstico de la rinitis alérgica es la determinación de IgE específica frente a los alérgenos más comunes en suero.
Para detectar la rinitis ósea hipertrófica, se realiza una anemia de las conchas nasales. El diagnóstico es válido si la prueba es negativa.
La rinitis vasomotora y atrófica se establecen tras la rinoscopia, la recogida de quejas y la anamnesis.
Rinitis vasomotora (conchas nasales en sección) – Modelo 3D
En la rinitis atrófica y la ozena, también se realiza un examen bacteriológico de la secreción nasal. Se realiza un análisis de sangre para determinar los niveles de hemoglobina y hierro sérico. Si hay perforación, se realiza una biopsia de borde libre con examen patomorfológico. Si los síntomas empeoran rápidamente, debe evaluarse al paciente para detectar una vasculitis ANCA. El diagnóstico de ozaena es del 100% cuando se detecta Klebsiella ozaenae mediante un examen microbiológico o un análisis de sangre con pruebas inmunológicas y determinación de anticuerpos.
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Tratamiento
El tratamiento de la rinitisaguda es sintomático. Se prescriben descongestionantes nasales (fenilefrina, xilometazolina, oximetazolina), que reducen el edema y la secreción mucosa, tras lo cual se recomienda realizar un aseo nasal con soluciones salinas o agua de mar para evacuar el contenido patológico de la cavidad nasal. En presencia de síntomas generales pronunciados, es posible utilizar AINE (paracetamol, ibuprofeno).
El tratamiento de la rinitis infecciosa crónica requiere la administración de terapia antibacteriana local o sistémica, teniendo en cuenta la sensibilidad. También se prescriben limpiezas nasales regulares con soluciones salinas o agua de mar.
En el tratamiento de la rinitisalérgica, lo más importante es la eliminación del factor causante (alérgeno). Según la gravedad del curso, se prescriben combinaciones de distintos fármacos. Los descongestionantes intranasales se utilizan como terapia de corta duración, no más de 7-10 días. Se prescriben necesariamente antihistamínicos de uso local o sistémico. Si los síntomas son graves, se recomienda el uso de glucocorticosteroides por vía intranasal durante un periodo prolongado (al menos 1 mes) o de fármacos antileucotrienos por vía sistémica. La mayoría de los pacientes pueden lograr una remisión permanente con la ASIT (inmunoterapia alergeno-específica), que es un método etiotrópico (es decir, combate la causa de la enfermedad, no los síntomas). La esencia del tratamiento consiste en la introducción a largo plazo de alérgenos en el organismo del paciente en cantidades mínimas (por vía sublingual o subcutánea). El resultado es el desarrollo de una «inmunidad» a los contactos posteriores con el alérgeno, lo que minimiza las reacciones no deseadas.
El tratamiento de la rinitis ósea hipertrófica es quirúrgico. Consiste en una conchotomía parcial en la que se elimina suavemente el exceso de hueso, preservando los puntos de referencia anatómicos y los tejidos blandos de las conchas nasales.
Como terapia para la rinitisvasomotora se utilizan antihistamínicos de acción local o sistémica, preparados hormonales tópicos durante un curso de 1 mes, se recomienda la hidratación regular de la mucosa con soluciones isotónicas. Si la terapia conservadora es ineficaz, se realiza una intervención quirúrgica con el uso de diversos dispositivos (coagulación con láser/vasotomía de la submucosa/destrucción por radiofrecuencia o ultrasonidos, etc.), durante la cual las conchas nasales se dañan parcialmente desde el interior y luego se cicatrizan, reduciendo su tamaño, mientras que la mucosa permanece intacta y sigue cumpliendo sus funciones.
En la rinitis atrófica, el tratamiento se dirige a hidratar la mucosa. Para ello, se utilizan sprays a base de soluciones isotónicas, agua de mar con adición de dexpantenol o ácido hialurónico. En ausencia de contraindicaciones, prescribe la lubricación de la mucosa con soluciones yodadas para irritar y estimular las células laterales y aumentar la producción de secreción mucosa. Se observa un buen efecto al tratar la mucosa con soluciones oleosas que contienen vitaminas A, D, E, como el aceite de espino amarillo, melocotón, sésamo, pero sólo deben utilizarse de forma limitada, ya que perjudican el trabajo del epitelio ciliar. Si se detectan microorganismos patógenos, se prescribe una terapia antibacteriana tópica.
Para el tratamiento de la osteoartritis se requiere una terapia antibiótica sistémica (preferiblemente parenteral) basada en los resultados de la sensibilidad. Localmente, al igual que en la rinitis atrófica, se recomiendan las duchas nasales regulares con el uso de fisioterapia solución o agua de mar con adición de preparados de yodo, hidratación con soluciones oleosas. Para conseguir un efecto terapéutico tras ablandar las costras, hay que retirarlas regularmente y luego irrigar la cavidad nasal con preparados antibacterianos locales.
FAQ
1. ¿Cuáles son los principales síntomas de la rinitis?
Los síntomas más frecuentes son • Congestión nasal; • Secreción nasal (mucosa o pus); • Estornudos, picor de nariz; • Disminución del sentido del olfato; • Dolor de cabeza, debilidad (en la rinitis aguda).
2. ¿Cuáles son las fases de la rinitis aguda?
La rinitis aguda pasa por tres etapas: 1. Etapa de irritación seca (nariz seca y ardiente). 2. 2. Fase de secreción serosa (secreción acuosa abundante). 3. Etapa de secreción mucopurulenta (secreción espesa de color amarillo verdoso).
3. ¿Qué complicaciones puede tener la rinitis?
• Sinusitis (inflamación de los senos paranasales); • Otitis media (inflamación del oído medio); • Anosmia (pérdida del sentido del olfato); • Hemorragias nasales.
4. ¿Cómo puede distinguirse la rinitis de la sinusitis?
• Rinitis – inflamación de la mucosa nasal, acompañada de congestión y secreción nasal; • Sinusitis – inflamación de los senos paranasales, acompañada de dolor en la zona de los senos, secreción espesa de color amarillo verdoso, fiebre.
5. ¿Qué factores contribuyen al desarrollo de la rinitis?
• Infecciones víricas y bacterianas; • Alérgenos (polen, polvo, pelo de animales); • Aire seco, hipotermia; • Enfermedades crónicas (sinusitis, adenoiditis); • Trastornos de la inmunidad.
6. ¿Qué complicaciones pueden producirse si la rinitis no se trata adecuadamente?
• Transición a una forma crónica; • Desarrollo de sinusitis, otitis media; • Deterioro de la calidad de vida (trastornos del sueño, menor eficacia).
Lista de fuentes
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